A LOS PADRES

Gran parte del problema del que vivimos, es gracias a que hay muchos papas “buen rollo”.

Responsabilidad, honor, vergüenza, respeto, principios elementales.

Bueno, pero... ¿Qué nos pasa? ¿Qué es lo que nos hace suponer, que alguien más tiene la responsabilidad de cuidar de nuestros hijos, si nosotros, que se supone que somos los que más los amamos, no queremos tomar esa responsabilidad?

Es ridículo ver esas mesas redondas, en las cuales funcionarios públicos, dueños de bares y discotecas, miembros de comités ciudadanos y medios de comunicación se culpan unos a otros por algo que no es más que falta de responsabilidad de nosotros los padres.

Que si en los bares le venden alcohol a menores; que si no cierran estos lugares a la hora señalada, que los jóvenes salen de estos lugares "totalmente borrachos". ¿Pero en dónde están los padres de éste menor que tomó más de la cuenta? ¿Quién lo recibe en su casa a esas horas y en ese estado? ¿Quién le dio el dinero para entrar en el bar, para el alcohol?

Lo que tenemos es miedo, no queremos actuar como padres.

Nuestros hijos no necesitan que seamos sus amigos, ellos ya tienen un montón de amigos, de su edad.

Nuestros hijos necesitan padres valientes y responsables, que fundamenten principios básicos, que pongan reglas y luego estén ahí para ver que se cumplan.

Yo creo que sí debería de haber un horario, "pero el que los padres pongan en su casa" independientemente de la hora que cierren las discotecas.

¿De qué tenemos miedo, Papás?

¿Por qué no podemos poner reglas?

¿Por qué no podemos exigir que se cumplan?

¿Por qué abandonamos a nuestros hijos en busca de nuestras propias comodidades?

Si los jóvenes no necesitaran guía, si no necesitaran límites, ni autoridad a quién respetar, simplemente no existiríamos los padres.

Es a nosotros a quién se nos pedirá cuentas por nuestros hijos; no al dueño del bar, ni al amigo de nuestro hijo que iba conduciendo borracho cuando chocaron, ni al policía, ni al profesor...¡a nadie más!

Nunca, nadie podrá hacer que nuestros hijos regresen a casa a tiempo y a salvo, si nosotros no podemos hacerlo. No existe ley, ni horario, ni funcionario capaz de hacer por nuestros hijos, lo que nosotros no queremos hacer.

Actuar como padres es muy difícil, y claro, oír de ellos "es que todos te tienen miedo, papá", pues no importa.

No estamos en campaña de elecciones para ser el papá más popular del año, y caerles bien a sus amigos y aún más estúpido utilizar a nuestros hijos como instrumentos de venganza, hacia nuestras fallidas relaciones.

Pongamos los pies sobre la tierra, seamos conscientes...

¡Los jóvenes y niños, lo único que necesitan, es que actuemos como padres!


 

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